Bataille y su mística escéptica

¿Seré el primero sobre la tierra en sentir que la impotencia humana me vuelve loco?(...) Quien no "muere" por ser más que un hombre, no será nunca más que un hombre[i]. Georges Bataille, un hombre disipado lleno de excesos son límites siquiera para el yo. ¿Cómo traspasar los límites de un yo sujeto al espacio y al tiempo? Solamente a través del lenguaje de lo imposible, a través de Sade, de la poesía, del erotismo: en este mundo, no podemos ser sino, indefinidamente lo que somos.

¿Seré el primero sobre la tierra en sentir que la impotencia humana me vuelve loco?(...) Quien no "muere" por ser más que un hombre, no será nunca más que un hombre[i]. Georges Bataille, un hombre disipado lleno de excesos son límites siquiera para el yo. ¿Cómo traspasar los límites de un yo sujeto al espacio y al tiempo? Solamente a través del lenguaje de lo imposible, a través de Sade, de la poesía, del erotismo: en este mundo, no podemos ser sino, indefinidamente lo que somos.

Bataille y su maestro Nietzsche, ambos en una lucha encarnizado contra Dios, los dos solo desean, dar a conocer, degradar y corren con su angustia, ambos observan en el conflicto de su propia vida la necesidad de amar a Dios, y sin embargo, lo niegan y odian: ¡Oh, Dios Padre, Tú, que, en una noche de desesperación, crucificaste a Tu hijo, que, en esa noche de carnicería, a medida que la agonía llegaba a ser imposible -de gritar- te hiciste lo Imposible Tú mismo y experimentaste la imposibilidad hasta el horror. Dios de la desesperación, dame ese corazón, Tu corazón que desfallece, que se exaspera y que no tolera ya que Tú seas! [ii]

La angustia supone el deseo de comunicar. La angustia viene dada en el mismo tema del saber: ipse, por el saber quisiera serlo todo, esto es, comunicarme, perderme, y, sin embargo, seguir siendo ipse.[iii] Los hombres se han empeñado a lo largo de toda su historia a luchar contra él, ipse que debe llegar a ser el todo y no puede se puede alcanzar más que muriendo.

Ipse es la identidad de uno consigo mismo, es yo mismo y no otra persona. El ipse que desea serlo todo, es desdichado porque el hombre es insuficiente y cuando la insuficiencia se le manifiesta, su impotencia es risible. La risa común supone la ausencia de una verdadera angustia, sin embargo, para Bataille, no tiene otro origen que la angustia. En este caso, Bataille es quien ríe del hombre que fracasa por su insuficiencia y, en tal caso, no es al que ríe a quien daña la risa, sino a uno de sus semejantes. De la risa nacen dos grandes temas: la alteridad y los saberes que escapan a la circularidad racional del sistema de Hegel.

 La alteridad: yo y el otro, el otro y yo. Ipse, soy yo mismo y no otra persona. Soy porque no soy otro. Pasamos del uno al otro en el amor, en el show, en la poesía. Para Bataille los seres particulares valen poco: no somos nada ni tú ni yo, al lado de las palabras ardientes que podrían ir de mí hacia ti, impresas en una cuartilla: pues yo no habré vivido más que para escribirlas, y, si es cierto que se dirigen a ti, tú vivirás por haber tenido la fuerza de escucharlas. (Igualmente, ¿qué significan los amantes, Tristán, Isolda, considerados sin su amor, en una soledad que los abandona a cualquier ocupación vulgar?, dos seres pálidos, privados de lo maravilloso; nada cuenta más que el amor que los desgarra a ambos).[iv] Se reconoce al ser amado en la respuesta: el ser amado es el ser que esperamos, que llena el vacío; pero la mujer que tengo en mis brazos, se me escapa. La ausencia continúa alcanzándola por la sensación de una carencia. Por mi carencia, me río.

Hegel: la circularidad del saber de Hegel en la Fenomenología del Espíritu capta dos elementos principales: primero, el perfeccionamiento gradual de la conciencia o, en otras palabras, el perfeccionamiento del ipse humano; y segundo, el llegar a serlo todo, es decir, llegar a ser Dios. En el sistema hegeliano, poesía, risa y éxtasis, no son nada. Para Bataille hay una serie de conductas que necesitan una  iluminación interior: la risa, la poesía y el sacrificio. La poesía dispone un cambio en el plano de las imágenes, el sacrificio derriba a los seres, la risa equivale  de diversos cambios. Todos estos son estados que nos llevan a la meditación, pero su efusión más próxima es la poesía. La poesía es expresión natural del drama, del erotismo y de lo cómico.


[i] Georges Bataille: La experiencia interior, El Aleluya y otros textos, Alianza, 1981.

[ii]Georges Bataille: La experiencia...

[iii] Georges Bataille: La experiencia...

[iv] Georges Bataille: La experiencia...