El Bindu o la musa de la noche de César Valdebenito

El Bindu o la musa de la noche de César Valdebenito

Todos hemos oído hablar de la trascendente colina que debe atravesar el autor hasta llegar a posicionarse en la retina del lector interesado en un estilo y o producción, sin embargo las historias no son siempre homogéneas, o de un solo corte tipo inicio, proceso y felicidad o inicio, desarrollo y conclusión feliz, tanto a nivel de  productividad como de forma.

La producción literaria de Valdebenito es desconcertantemente fluída y periódica y se inscribe en este contexto, el de las historias disímiles o que escapan a la curva normal. No es posible encontrar en este gallinero -donde tiene su asentamiento- un autor de sus características, es el poste que no deja a nadie indiferente, o se ama o se odia, sin medias tintas y la posibilidad de llegar a entenderlo es tan minúscula como conversar con una nanopartícula.

Desde el inicio de su adicción por la narrativa el discurso, el estilo, el paisaje interno, el público objetivo, el tipo de narrador que escoge para dar cuerpo a las historias no son los normales; sobreutiliza las herramientas, las mezcla, las desecha al siguiente párrafo, dejando al lector suspendido y desconcertado frente al texto no sabiendo si el narrador lo está incordiando o si realmente éste quiere decir algo que le genere el click primordial; el estilo narrativo directo e indirecto simultáneamente, narrador omnisciente y relativo simultáneamente; temáticas sórdidas (en todo caso espejos objetivos de la realidad) en donde los personajes aparecen, desaparecen, se mueven en una oscuridad en donde las pasiones y la normalidad, a veces,  en la descarada elasticidad de los márgenes éticos y morales  legitima la manipulación de las capas de influencia del narrador de una manera en que al final de cuentas acabada la lectura no sabes si llamara a la policía o juntar agua y víveres.

Por otro lado tenemos un autor sin filtro alguno, militando en las filas de los invisibles ante la corte de los que llevan la batuta de la imagen y las influencias (en todos los lugares existe esta especie), fanático de rascarles las heridas y enrostrarles sus bajezas y limitaciones, irreverente y desvergonzado, sin límites esté frente a quién esté; con esta explosiva mezcla qué podemos esperar?

En el Bindú, fortalece y asegura su posición de escritor prolífico de narrativas interesantes y desconcertantes, la aparente discontinuidad en cada capítulo en relación a otro es ilusoria, existe una línea directiva y unificadora del texto muy subyacente que nos informa la levedad que lo identifica como un autor distinto, como pista fundamental está el personaje del pez o el pescador.

Si bien es cierto en este libro no nos encontramos con los personajes oscuros y habitantes de ciudades oscuras -pero reales- el libro es un punto de inflexión que solo aquellos quele siguen en su producción literaria percibirán

César Valdebenito se visibiliza en los 90  en la Universidad de Concepción gestando  una serie de publicaciones que ponen en jaque  al academicismo por su irreverencia ante los cánones implícitamente adoptados  por escritores y poetas  universitarios de entonces, por todo lo anterior dicho   se genera una fama  de Enfant Terrible y trae adosado el ostracismo, sin embargo hoy es  el autor más prolífico e interesante  y uno de los íconos más necesarios  en la narrativa nacional  por su estilo directo, descarnado, insolente, gráfico y cínico, al más puro estilo  del francés Michel Houellebecq   


El bindú o la musa de la noche

Casa litterae Editores Chile

Serie Narrativa Colección Divergentes

118 pp | 2017